Lo que más reparamos
Los mismos pocos problemas aparecen en casi todas las revisiones. Aspersores golpeados por la cortadora o la bordeadora. Boquillas tapadas, o un difusor y un rotor en la misma zona aunque riegan a ritmos muy distintos. Cabezales hundidos bajo la grama o inclinados hacia la entrada, así que la mitad del agua cae en el concreto. Tuberías con fugas bajo una jardinera, válvulas que se quedan abiertas, controladores muertos y sensores de lluvia que dejaron de funcionar hace años.
Las zonas secas junto a otras encharcadas casi siempre vienen de esas fallas, no de poco tiempo de riego. Subir el tiempo del controlador solo desperdicia agua y alimenta hongos. Los apagones causan sus propios problemas: muchos controladores pierden la programación, y la Ciudad de Tampa advierte que un horario que riega el día equivocado igual puede recibir una citación. Después de cada apagón por tormenta, revise la hora y el día.




